Sube. Habla. Da forma a tu comunidad.
Una plataforma cívica donde las ideas se juzgan por su mérito, la moderación es por sorteo y el consenso real se convierte en acción vinculante. Inspirada en 2.500 años de innovación democrática.
Esta página corresponde al piloto de Cardedeu
Bema se está ejecutando ahora con vecinos y actores locales en Cardedeu. La asignación de territorio y los flujos cívicos de esta versión están limitados a ese piloto.
De la idea a la acción en cinco pasos
Cada mecanismo responde a un fracaso democrático real. Juntos, forman una infraestructura cívica completa.
Propón
Una propuesta bien pensada al mes. 'Píldoras de pensamiento' guiadas te ayudan a estructurar el problema, la solución y a quién beneficia — sin parálisis de la página en blanco.
Descubre
Un análisis semántico basado en IA muestra propuestas existentes sobre el mismo tema. Suma fuerzas en lugar de fragmentar el apoyo — tu cuota te es devuelta como premio por colaborar.
Modera
Siete ciudadanos elegidos aleatoriamente evalúan tu propuesta a ciegas — no saben quién la escribió. Deben leerla completamente antes de votar. Si se rechaza, recibes feedback constructivo.
Construye convicción
La comunidad distribuye votos de apoyo limitados. El respaldo sostenido a lo largo del tiempo pesa más que las avalanchas de última hora — el voto por convicción premia el consenso genuino.
Escala a la acción
Cuando se alcanzan los umbrales de consenso, la propuesta llega a la institución asociada, que ha precomprometido recursos mediante el Fondo de Soberanía. La idea ganadora se convierte en obligación.
La lista de propuestas requiere iniciar sesión.
Construido sobre 2.500 años de sabiduría democrática
En el año 508 a. C., Atenas creó un sistema donde cualquier ciudadano podía dirigirse a la Asamblea como igual. El kleroterion seleccionaba cargos al azar. La convicción se ganaba por el argumento, no por el estatus. Bema lleva adelante estos principios — sorteo, voz igualitaria, evaluación por mérito — corrigiendo las exclusiones que empañaron el original.
Desde los referendos recurrentes de Suiza hasta la Asamblea Ciudadana de Irlanda y las plataformas digitales orientadas al consenso de Taiwán, la tradición deliberativa sigue viva. Bema sintetiza estas lecciones en una herramienta cívica coherente para el siglo XXI.
Lee la historia completa

Pnyx hill, Athens — the bema stone
¿Por qué "Bema"?
El bema (griego: βῆμα) era la plataforma de piedra para oradores en la colina del Pnyx en Atenas — el lugar físico donde cualquier ciudadano podía subir y dirigirse a la asamblea. Encarnaba la isegoría: no un trono para gobernantes, sino un peldaño tallado en roca para quien quisiera hablar. Esta plataforma da nombre a nuestro proyecto porque captura la misma promesa: una superficie nivelada donde cada voz empieza igual.
Cinco principios de diseño
Cada mecanismo responde a un fracaso específico de las herramientas de participación existentes.
La escasez como valor
Cuotas y presupuestos de atención limitados fuerzan la reflexión, eliminan el spam y aseguran que cada aportación tenga peso.
Despolarización estructural
Las propuestas se evalúan a ciegas. Los moderadores no saben quién las escribió — las ideas se juzgan por su mérito.
Democracia sorteada
Moderación con paneles ciudadanos rotativos elegidos por sorteo. Sin guardianes autoproclamados, sin empleados de la plataforma.
Impacto vinculante
El Fondo de Soberanía exige un compromiso institucional real antes del lanzamiento. Las propuestas ganadoras deben ejecutarse.
Sencillez aparente, robustez oculta
Una interfaz limpia para la ciudadanía. Detrás: detección de brigading, protecciones para minorías y rastros de auditoría transparentes.
La democracia es una práctica, no un producto.
Únete al piloto y ayuda a definir cómo se toman las decisiones cívicas — empezando por tu comunidad.