
Por qué nos llamamos Bema
En la Pnyx, la colina donde se reunía la asamblea de Atenas, hay una plataforma tallada en la roca. Era el bema. Desde allí, cualquier miembro de la ciudadanía podía proponer una ley, defender un tratado de paz o denunciar un abuso ante miles de personas.
No hacía falta el permiso de ningún partido ni tener dinero o fama. Solo hacía falta querer hablar. Y el sistema garantizaba otra cosa: el derecho a que te escucharan.
isegoríaἰσηγορία
De isos, igual, y agoreuein, hablar en público. El derecho igual de todo el mundo a tomar la palabra en la asamblea.
Bema quiere ser esa piedra: un lugar donde cualquier persona del municipio puede proponer, y donde la propuesta se valora por lo que dice, no por quién la dice.













